lunes, 7 de junio de 2010

Mesa redonda sobre la legalizacion o no de la prostitución

El 18 de Marzo de este año tuvo lugar en la UPO una mesa redonda sobre el tema de la legalización de la prostitución. Al evento acudimos los componentes del grupo ya que era un tema de interés para la elaboración, información y fundamentación de nuestro trabajo de investigación. En ella participaron distintos componentes de diferentes organizaciones y con un ideología bastantes opuestas. Concretamente los participantes fueron: Dolores Juliano, abogada especialista en temas de la mujer; La presidenta de la Asociación Luna de mujeres con discapacidad; Y por último, la portavoz de la "Plataforma Mujeres por la Abolición de la Prostitución".

Dolores Juliano, apostaba por la legalización de la prostitución, entendida como un trabajo y unas trabajadoras más dentro el sistema, ya que al no poseer derechos, éstas no pueden, por ejemplo, ser testigos de juicios, se cuestiona su capacidad de se madre, no tienen derecho a la libre sindicación ni a huelga y se dificulta acceso a la vivienda, entre otras. Pretende darle unos derechos igual que los de cualquier otra trabajadora, siendo clasificada dentro del sistema como autónomas con el fin de conseguir los derechos necesarios para las prostitutas y un reconocimiento social lejos de los estigmas históricos que han sufrido.

La presidenta de la Asociación Luna apostaba por la implantación de la figura del terapeuta sexual como modo de evitar las barreras sexuales que puedan tener las mujeres con discapacidad. Éste es un apoyo para que desarrollen plenamente y de manera normalizada su sexualidad.

Por último, la portavoz de la Plataforma por la Abolición de la Prostitución niega la legalización de la prostitución alegando que la prostitución es "una violación remunerada".

Comentario personal.

Al entrar en la Mesa redonda yo llevaba una opinión, por lo menos, distinta en algunos puntos que con la que salí después. Me explico. Yo siempre he creído que las prostitutas debían ser legalizadas como unas trabajadoras más, ya que éste sería el modo de darle los derechos que se merecen como trabajadoras, quizás suprimir en parte, o suavizar, el estigma que sufren las prostitutas desde mucho tiempo atrás y, digamos como modo, de que ya que no se va a poder erradicar el problema, porque siempre va a ver personas que consuman este tipo de sexo, y personas que lo ofrezcan por dinero.

Lo cierto es que cuando salí del debate, mi opinión me supo incluso extraña. La portavoz de la Plataforma por la Abolición de la Prostitución daba unos argumentos contundentes, claros y, sobretodo, muy seguros. Decía, recuerdo, que con la legalización sólo se conseguiría que este sector fuera “más rentable”, sobretodo, para el Estado, pero que el problema seguiría, que la prostitución era un medio de compra-venta de mujeres, de vender el cuerpo de las mujeres por poco dinero. Nunca me plantee, el hecho de que como decía ella “la prostitución es una violación remunerada”. La frase se me quedó grabada y reflexioné si verdaderamente podría ser un trabajo vender el cuerpo de una persona en beneficio de otra e incorporando en dicho beneficio las diferentes prácticas que quiera la otra. No creo que pueda, o que se deba, legalizar un trabajo donde los derechos de la mujer brillen por su ausencia, donde por poco dinero puedan hacer con una mujer lo que su cliente quiera. Si abogamos por los derechos de la mujer en todos los ámbitos, pienso que no debemos legalizar algo que tira por tierra muchas luchas de igualdad y de reconocimiento femenino.

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